Apoyo económico a la reconversión de las industrias que utilizan sustancias que agotan la capa de ozono

 

El Fondo Multilateral para la aplicación del Protocolo de Montreal, a través de la Oficina Programa Ozono (OPROZ) de la Argentina, ha otorgado donaciones por más de u$s 40 millones con el objeto de financiar la reconversión tecnológica en industrias que utilizan sustancias que agotan la capa de ozono en sus procesos.


Estas sustancias son: CFC 11 – CFC 12- CFC 13- CFC 113- CFC 114- CFC 115- Metilcloroformo y Tetracloruro de Carbono.


Sus principales destinatarios son los fabricantes de espumas de poliuretano y las industrias de la refrigeración y de los solventes. Se trata de asistencia financiera no reembolsable, por lo que su difusión reviste gran trascendencia para el sector industrial que las utiliza.


Esta asistencia financiera se otorga a aquellas empresas que reúnen las condiciones exigidas por el Protocolo de Montreal y sus normas complementarias, a través de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.


El adelgazamiento de la Capa de Ozono y sus causas


Entre las Sustancias identificadas como Agotadoras de la capa de Ozono (SAO), las más conocidas por el público son los Clorofluorocarbonados (CFCs). Encuestas realizadas en el ámbito local las asocian a su aplicación en los aerosoles.


Aunque esta asociación ha dejado de responder a la realidad en la Argentina, puede decirse que tiene raíces históricas: en los comienzos de los años ’30 un químico y un entomólogo norteamericanos se dedicaron a encontrar un sistema de pulverización de un producto insecticida envasado. Nació así el antecedente del matamosquitos en aerosol; el insecticida estaba disuelto en diclorofluorometano, un gas que actuaba como propelente gracias al uso de una boquilla.


El éxito del invento fue inmediato: la Fuerza Aérea de los EE.UU encargó la producción de 40 millones de unidades con el fin de ser utilizadas durante la Segunda Guerra Mundial. Así los primeros aerosoles vendidos al público de los EE.UU fueron insecticidas, en el año 1945. Sus ventajas de comodidad generalizaron el uso en todo el mundo aplicado a una amplia gama de productos.


La mala noticia


Sin embargo, el hallazgo de los años 30 tuvo las primeras incertidumbres 40 años después. Un artículo publicado en Nature en 1974 por los doctores Mario Molina y Sherwood Rowland, alertaban sobre el riesgo de adelgazamiento de la Capa de Ozono por acción de una serie de productos químicos, a la cabeza de los cuales se ubicaban los gases clorofluorocarbonados o CFCs. La revelación surgió a partir del uso de un modelo matemático, confirmado por experiencias de laboratorio.


Aunque sólo se trataba de una alerta, la divulgación de la noticia produjo un enorme efecto en diversos organismos internacionales no sólo del ámbito científico, sino de los consumidores, lo cual condujo a la prohibición de la venta de aerosoles que los contuvieran, en varios países.


Los CFCs pasaron –como otras tantas sustancias inventadas por el hombre e introducidas en el ciclo de la Naturaleza- de ser solución a ser problema.


Desde el aviso de alerta aparecido en Nature en 1974 se aceleraron los pasos: en la investigación, en la preocupación y acciones de los organismos internacionales, en las mediciones de la capa de ozono atmosférica, en las legislaciones nacionales y en la búsqueda de sustitutos o de tecnologías de sustitución.


La acción internacional


En la primavera de 1985 se firmó en Viena el Convenio para la Protección de la Capa de Ozono, documento previo al Protocolo sobre Sustancias que agotan la Capa de Ozono, suscripto en Montreal, Canadá, el 16 de septiembre de 1987.


En esencia, el Protocolo de Montreal identificó la mayor cantidad de sustancias que agotan la capa de ozono (SAO) y estableció un programa de reducciones ya sea por la aplicación de nuevas tecnologías que permitan el uso de gases existentes o a través del desarrollo de nuevos sustitutos. El calendario de reducción y eliminación discrimina entre países desarrollados y en desarrollo, conocidos como países “del artículo 5° del Protocolo”. También fijó el índice de potencial de agotamiento de ozono (PAO) que se estableció con relación al del CFC-11 al que se le otorgó arbitrariamente el valor 1. Esto permite evaluar la cantidad de toneladas PAO producidas o consumidas por cada país.


Los resultados arrojados por la permanente evaluación científica y del volumen de SAO llevaron a la modificación de los calendarios fijados inicialmente a través de las Enmiendas de Londres y Copenhague. Como consecuencia, se creó el llamado Fondo Multilateral tendiente a permitir el fortalecimiento institucional y la reconversión industrial de las empresas pertenecientes a países en desarrollo. El Fondo recibe aportes de distintos gobiernos que luego canaliza a través de agencias de implementación. Se entiende que los países aportantes son los de mayor responsabilidad como causantes del problema, como EEUU, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido y otros. A poco de crearse el Fondo Multilateral, uno de los participantes voluntarios, aunque su aporte era mínimo, fue Panamá, el único representante del área de América Latina y el Caribe.


La situacion de la Argentina


La Argentina firmó y ratificó cada uno de los documentos de compromiso internacional vinculados a esta temática y elaboró el Programa País que refleja la política del gobierno para la implementación del Protocolo, a través de una red de organismos nacionales.

Dentro de este esquema institucional, las funciones de la OPROZ son:


a) Proponer los criterios a seguir para el otorgamiento de licencias para la producción,
importación y exportación de las SAO.

b) Sugerir los mecanismos para establecer las cuotas de producción e importación de las SAOs.

c) Asistir a las Secretarías del Gobierno en la formulación de las medidas regulatorias.

d) Relevamiento de la producción, importación y exportación y los usos de las SAO.

e) Evaluar los proyectos de implementación de acuerdo con las prioridades establecidas en este Programa y controlar la ejecución de los mismos.

f) Realizar las tareas de coordinación y de Secretaría Ejecutiva en relación con el Programa.

g) Coordinar con el INTI las actividades vinculadas a los Programas sectoriales de Halones, refrigeración, espumas y solventes.

h) Organizar y coordinar las tareas de capacitación técnica, difusión de información y sensibilización del público sobre el tema ozono.

i) Convocar y coordinar las reuniones del Grupo Consultivo del Ozono (GRUCO).


Dentro de este contexto, la política legislativa acerca del control de las SAO y sus autoridades de aplicación se refleja en la siguiente normativa:


- Leyes 24.040/91; 24.051/92 (Residuos Peligrosos); Decreto 177/92 y Decreto 265/96 (Creación de la Oficina Programa Ozono).


Los proyectos de reconversion

 


Fuente: OPROZ


De un total de 75 proyectos aprobados, alrededor de un 70% se concentra en los sectores de espumas
(31) y refrigeración doméstica y comercial (22).


El sector de la industria del aerosol fue el primero en iniciar su reconversión, aún antes de la entrada en vigencia del Protocolo de Montreal (1989). A fines de 1988, la Cámara Argentina del Aerosol (CADEA) aconsejó a sus miembros que todavía utilizaban CFCs, que procedieran a su reemplazo. Sustituir los CFC y otras SAO no es tarea sencilla debido a sus ventajas. En el caso de los aerosoles, esta reconversión se vio favorecida por la elección de un sustituto de bajo costo comparativo y con características tales que permiten ser aplicados sin exageradas complicaciones: los hidrocarburos.


En los demás sectores, el hallazgo de soluciones ambientalmente aceptables, y económica y tecnológicamente viables, es más complejo dado que los CFC tienen unas 3500 aplicaciones.

Premio a la investigación atmosférica


En 1995, la Real Academia de Ciencias de Suecia premió con el Nobel de Química a Paul Crutzen (Países Bajos), Mario Molina (México) y Sherwood Rowland (EE.UU) por las investigaciones efectuadas sobre los Procesos relacionados con la destrucción de la capa de ozono por acción de los CFCs. La Academia reconoció así la contribución de la ciencia a una problemática ambiental de dimensiones globales. El Premio Nobel había sido entregado con anterioridad sólo una vez en el campo de la investigación atmosférica.


Novedades del Agujero de Ozono 2002


Según datos del Servicio Meteorológico Nacional y de otros organismos de investigación atmosférica, “este año, el agujero de ozono fue el más pequeño, el menos profundo, y el de menor vida, desde 1998”. Los datos que maneja el Doctor Pablo Canziani, investigador del CONICET y coordinador nacional de investigación de la Convención de Viena, coinciden en resaltar que durante el 2002 el tamaño del agujero de ozono fue significativamente menor -11 millones de km²- al del año pasado -25 millones de km²- y menor aún que el valor récord registrado en el 2000, con 30 millones de km², una superficie similar a la del continente africano.



Sin embargo, el tamaño, la profundidad y la persistencia del agujero de ozono antártico varían de año en año y esto es efecto de la variabilidad meteorológica natural. (Ver nota_0930 - Episodio de Ozono 2002 - sección AMBIENTE)


A pesar de los avances, son todavía cuantiosas las lagunas de conocimiento acerca de la atmósfera. El mismo Doctor Crutzen, a poco de recibir el Nobel de Química expresaba: “el ozono es un gas especial y muchas de sus propiedades –como su mecánica cuántica- aún no se han comprendido a fondo”.

Adriana Vescovo


Oficina Programa Ozono
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