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Informe sobre residuos electrónicos en la Argentina
Expertos recomiendan sancionar una Ley para que los
fabricantes sean responsables por sus productos
BUENOS AIRES,
28 de octubre de 2008.– Greenpeace presentó este
martes un informe sobre la situación de los Residuos de Aparatos Eléctricos
y Electrónicos (RAEE) en la
Argentina que será la base de un proyecto de ley para
regular el destino de los desechos producidos por las nuevas tecnologías en
el país y que incluye, como principio rector, el concepto de la
“responsabilidad extendida del productor” (REP).
El informe, elaborado
para Greenpeace por la
Universidad de Lund (Suecia) fue presentado por el
profesor Thomas Lindhqvist (autor del trabajo);
el senador nacional Daniel Filmus, presidente de la Comisión de Ambiente
y Desarrollo Sustentable del Senado; la Directora de
Normativa Ambiental de la
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nacion,
Mariana Valls y el director Político de Greenpeace, Juan Carlos Villalonga,
en una conferencia realizada en el Hotel Argenta Tower.
Durante la
presentación, Lindhqvist, uno de los mayores
expertos mundiales en RAEE y creador del concepto de “responsabilidad
extendida del productor” consideró que “la Argentina está a
tiempo de hallar una solución, porque el sistema informal no recolecta
estos residuos. Cuando eso no sucede, crear una normativa es mucho más
complejo. Lo primero que hay que hacer es sancionar una ley para que los
productores sean los responsables por los impactos ambientales que pueden
generar los productos que fabrican”.
El concepto de
“responsabilidad extendida del productor” propone que los productores se
hagan responsables por los impactos ambientales de sus productos a lo largo
de toda su vida útil: producción, uso y disposición final y se articula,
además, con el concepto de “responsabilidad individual del productor”
(RIP), que determina que cada productor tiene una responsabilidad
financiera individual cuando paga por la gestión de fin de ciclo de sus
productos.
La ley además se
propone restringir la utilización de sustancias peligrosas en aparatos
eléctricos y electrónicos tales como: plomo, mercurio, cadmio, cromo hexavalente, retardantes de llama bromados y PVC, lo
que permitiría establecer requerimientos ambientales mínimos comunes a
todas las fábricas.
Por su parte, Filmus sostuvo que “la producción y el consumo de los
aparatos eléctricos y electrónicos está aumentando en forma exponencial en
todo el mundo”, por lo que “la generación de residuos derivados de estos
productos aumenta vertiginosamente, constituyendo cada vez más una mayor
proporción del total de residuos generados por la sociedad”.
El proyecto de ley
que estudia la Comisión
de Medio Ambiente del Senado, incluye un sistema de gestión centralizado que
además puede adaptarse a las regiones y cuya financiación estará en manos
de los productores e importadores de aparatos eléctricos y electrónicos,
con estímulos para el desarrollo de diseños “ambientalmente amigables”;
participación activa en
la organización de la gestión de residuos de todos los sectores
involucrados e interesados; control y regulación por parte del Estado, y el
establecimiento de metas progresivas que permitan el perfeccionamiento del
sistema.
En tanto, Villalonga
expresó que “cada fabricante debe hacerse cargo de lo que produce. La
solución es diseñar productos limpios con mayor vida útil, seguros y
fáciles de reciclar, que no expongan a los trabajadores ni al medio
ambiente a químicos peligrosos”.
Villalonga agregó
que, “de mantenerse el actual ritmo de crecimiento y si no se aplican leyes
que regulen su producción y su desguace, los residuos electrónicos se
transformarán en un gravísimo problema ambiental y habremos perdido la
oportunidad de resolverlo a tiempo”.
La situación
en la Argentina
Según el informe,
titulado La responsabilidad extendida
del productor en un contexto latinoamericano: la gestión de
residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en la Argentina (1), el
país cuenta con debilidades y fortalezas en comparación con otra naciones
en vías de desarrollo.
Entre las ventajas, se encuentran
1) Hay una pequeña
cantidad de productos históricos almacenados. Es decir, debido a la baja
cantidad de productos que hubo en el pasado, los productos “huérfanos” o
históricos, no son tantos como para no poder redistribuir los costos del
fin de su vida útil sobre los
nuevos sin generar grandes conflictos.
2) Las compañías
consumen una gran cantidad de productos y suelen adoptar políticas
ambientales, lo que haría que colaboren con un programa de recuperación y
reciclado.
3) El reciclaje puede
ser una actividad lucrativa ya que se pueden obtener metales preciosos como
oro, plata, platino, rodio, cobre. Además, el circuito de recolección y
desarmado generaría puestos de trabajo para mano de obra calificada y no
calificada.
4) Los municipios
tendrían menos exigencias ya que el aumento de los aparatos electrónicos
generará más demanda de recolección por parte de los municipios que, en
breve, podría sobrepasar la capacidad limitada de los municipios y los
contribuyentes para encontrarles un destino.
5) La Argentina puede
adoptar políticas que se han aplicado con éxito en otros países. En este
punto, la legislación relacionada con la prohibición del uso de productos
tóxicos y de la prohibición de la importación de productos obsoletos para
su desarmado en el país pueden ser dos ejemplos a seguir.
Como contrapartida,
en el país hay una serie de obstáculos que deberían enfrentarse para poner
en marcha este plan:
1) Falta de
infraestructura formal de reciclado: en la actualidad, solo existen algunas
empresas que desmontan residuos electrónicos y sólo una cuenta con licencia
para reciclarlos.
2) Falta de políticas
públicas que promuevan la clasificación de residuos; los argentinos no
están acostumbrados a separar los residuos. La clasificación hoy la llevan
adelante los cartoneros.
3) El sector informal
podría competir con el sector formal de recolección y reciclaje, ya que son
ellos quienes reciclan y recuperan los materiales electrónicos.
4) Existe el riesgo
de importación y exportación de residuos de manera ilegal.
5) Gran parte del
mercado de electrónicos está conformado por aparatos sin marca, por lo que
es muy difícil determinar al productor que debería hacerse responsable.
6) Este tipo de programa
podría afectar a las pequeñas y medianas empresas que no están preparadas
para modificar sus estándares de producción.
NOTAS AL
EDITOR:
El informe completo
disponible en Internet en:
http://www.greenpeace.org/argentina/contaminaci-n/basta-de-basura/
la-responsabilidad-extendida-d
FOTOS
DISPONIBLES EN:
http://images.greenpeace.org.ar/prensa/GreenpeaceRAEE.zip
CONTACTOS
PARA MAYOR INFORMACION:
+ Juan Carlos Villalonga,
director Político de Greenpeace, al cel. (011) 65
88 43 22 / (011) 64 23 36 24
+ Rosario Espina, coordinadora de
la Campaña
de RAEE de Greenpeace, al cel. 11 64 13 80 48
+ Gonzalo Girolami,
jefe de Prensa de Greenpeace, al cel. (011) 15 30
63 63 63
+ Mariana Ciaschini,
coordinadora de Prensa de Greenpeace, al cel.
(011) 15 69 71 26 95
+ Oficina de Prensa de Greenpeace: (011) 4551-8811, int.
122/126/184 o al teléfono directo: 4554-3553
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